Pergamino

El curasemilla biológico Rizoderma recibió una Mención de Honor de la Fundación ArgenINTA

El presidente del INTA, Juan Balbín, entregó el premio durante una visita a la Planta de Rizobacter, en reconocimiento al esfuerzo por aportar una mejora en la calidad agroalimentaria. También evaluó impulsar nuevas investigaciones para ampliar el alcance de esta biotecnología.

21-01-2019

El curasemilla biológico desarrollado por Rizobacter junto a INTA Castelar recibió una Mención de Honor del Premio ArgenINTA, por ser una innovación que optimiza la cadena de producción agroalimentaria. El presidente del INTA, Juan Balbín, entregó el premio en las manos del CEO de la compañía, Ricardo Yapur, durante un visita que realizó el miércoles último a la planta Rizobacter, ubicada en el parque Industrial de Pergamino, junto al Adolfo Cerioni, director de Vinculación Tecnológica, Martin Irurueta, coordinador nacional de Investigación y Desarrollo y Hernán Trebino, director Regional Buenos Aires Norte del Instituto de Tecnología Agropecuaria.

“Es un orgullo que nos den este premio y es un gran honor la conexión que desde hace mucho tiempo pudimos establecer con el INTA, que nos ha permitido -entre otras cosas- el desarrollo de Rizoderma. Creemos que es un verdadero ejemplo del potencial que tiene la articulación público-privada para trabajar en líneas de proyectos que estén a la altura de las necesidades presentes y futuras del sector”, expresó Ricardo Yapur, luego de agradecer el reconocimiento.

Por su parte, Balbín se mostró entusiasmado por la posibilidad de intercambio que se dieron entre ambas partes. “Tenemos que estar muy atentos a las necesidades de nuestra sociedad. Es en estos encuentros donde podemos escucharnos e intercambiar ideas”.

Precisamente durante la vista se manifestó la necesidad de profundizar esta alianza de trabajo, integrada por el INTA y Rizobacter, con el fin de seguir apoyando el desarrollo de esta biotecnología que, al ser 100 % de origen biológico, tiene un alto potencial de crecimiento tanto a nivel interno como en mercados internacionales receptores de productos alejados de la síntesis química. Para esto se planteó la posibilidad de organizar una nueva red de ensayos que incluya semillas de otros cultivos, además de soja y trigo sobre las cuales actualmente se aplica el biofungicida.

Balbín remarcó que “es muy interesante ver como enfocamos las investigaciones, más en estos momentos; y en la palestra de oportunidades saber qué elegir, hacia dónde marcar el rumbo y destinar los recursos. Es algo que, a los organismos de investigación, a veces, nos cuesta dimensionar, sobre todo en base a los potenciales de las tecnologías en función de las realidades actuales y futuras”. En ese sentido manifestó que los Concejos Regionales del INTA, que están más cerca de la problemática que se vive en el día a día, tendrán un rol central para orientar proyectos y recursos.

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